martes, 3 de noviembre de 2015

Los miedos en la infancia



Casi todos los niños y niñas experimentan miedos generalizados o algún miedo específico a lo largo de su desarrollo normal. Cada niño enfrenta y supera sus miedos de manera y en edades diferentes. A medida que vayan creciendo irán superando una serie de miedos, de manera natural. El secreto es observar al niño o niña para saber qué cosas le producen temor.
Si los niños y las niñas pequeños/as se sienten seguros en su hogar y confían en el cariño y protección de sus padres u otros familiares adultos, superan pronto sus miedos.

Los padres y madres deben comprender y aceptar las emociones de los niños. Las emociones infantiles son muy vívidas e intensas y muchas veces los adultos las consideran exageradas. Los niños y niñas pueden tener miedo a las personas desconocidas, a la oscuridad, a los animales… y a veces se alteran mucho y lloran por causas que los adultos consideran insignificantes.

El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más frecuentes en los niños, hasta se puede decir que es casi normal. Generalmente empieza cerca de los dos años y medio y se mantiene de una forma u otra hasta la adolescencia. Sin embargo, el miedo  se puede intensificar con las imágenes que los niños ven en televisión o con lo que escuchan.
Si su hijo sufre de miedo a la oscuridad es importante que usted trate su miedo, por más tonto que pueda parecerle, con apoyo y respeto. Por encima de todo, no se burle del niño ni de su miedo.
Cuando llegue la hora de dormir y su pequeño tenga miedo y no pueda conciliar el sueño, puede darle un muñeco con luz, algunos peluches son bastante prácticos y el mismo niño puede encenderlos. Las estrellitas que se pegan en el techo y brillan son perfectas para hacerle compañía a su hijo. También puede contarle un cuento (por supuesto que no sea de miedo). Otro recurso son las lamparitas con luz tenue, esas que se conectan a la luz eléctrica y que automáticamente se encienden cuando la luz se apaga. Compartan unos momentos con él antes de dormir, pueden hacer sombras con las manos o simplemente jugar con las luces apagadas.
No critique o castigue a su hijo por sentir miedo, no le ridiculice, ni le avergüence delante de otras personas por sus miedos. Sea paciente y entienda que adquirir seguridad es un proceso. Acérquese a su hijo/a y escúchelo/la, todos tenemos miedo a algo. Y comprenda que el niño/a crecerá y superará la mayoría de sus miedos.
Es bueno permitirle al niño o niña un periodo de tiempo razonable para alejarse de las cosas que le producen miedo antes de intentar que se adapte a ellas y progresivamente, proporcionarle ocasiones para que pueda enfrentarse y acostumbrarse a las situaciones que tema poco a poco.
Sin embargo, si observa que a consecuencia de algún miedo su hijo ha modificado su comportamiento, entonces puede ser un buen momento para acudir a un especialista. Si el miedo de su hijo o hija por alguna situación u objeto determinado es muy grande y le causa problemas, si usted no puede encontrar las causas de ese miedo y el niño o niña no parece sobreponerse con el tiempo, busque ayuda u orientación.









Cristina Enseñat Forteza-Rey
Psicóloga General Sanitaria
Orientación Familiar

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